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XVII Congreso Centroamericano de Historia cierra cinco días de intercambio académico en San Salvador

  • 27 jul
  • 2 min de lectura
Foto LPG
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El XVII Congreso Centroamericano de Historia concluyó este viernes en el campus de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), después de cinco días de conferencias, mesas de trabajo, presentaciones editoriales y actividades dedicadas al estudio y la discusión de la historia de la región.


La jornada de clausura tuvo como actividad central la conferencia magistral impartida por la historiadora salvadoreña-costarricense Patricia Alvarenga, quien retomó las principales reflexiones de su libro “Cultura y ética de la violencia”, publicado hace más de tres décadas.


A lo largo de la semana, el Congreso congregó a investigadores, docentes, estudiantes y especialistas procedentes de Centroamérica, México, Sudamérica, Estados Unidos y Canadá.


En total, se desarrollaron más de 250 ponencias, se presentaron más de 25 libros y participaron más de 400 personas, cifras que reflejan la vitalidad de la investigación histórica y el interés que despierta el análisis del pasado para comprender los desafíos del presente.


Como parte del acto de clausura, el comité organizador rindió homenaje a destacadas figuras que han contribuido a la formación, la investigación y la enseñanza de la historia en El Salvador y Centroamérica.


Fueron reconocidos por su trayectoria la doctora María Isabel Rodríguez, el historiador Héctor Lindo, el doctor Knut Walter y las doctoras María Eugenia López y Xiomara Avendaño Rojas.


También se rindió homenaje a Adolfo Bonilla, Margarita Silva, Carlos Gregorio López y Fina Viegas, fundadores de la Licenciatura en Historia de la Universidad de El Salvador, carrera que celebra su vigésimo quinto aniversario.


Las palabras finales estuvieron a cargo de José Alfredo Ramírez Fuentes, miembro del comité organizador y coordinador de la Licenciatura en Historia de la Universidad de El Salvador, quien calificó el encuentro como exitoso y destacó su capacidad para convocar a distintas generaciones y comunidades académicas.


“Los congresos son esos espacios donde uno se siente como en casa, entre colegas, estudiantes, maestros y amigos. Son espacios para tejer redes a partir de las investigaciones, dar a conocer nuestros temas de estudio y compartir nuestra pasión”, señaló.


Durante cinco días, San Salvador se convirtió en un punto de encuentro para la reflexión histórica centroamericana. Las discusiones mostraron que el estudio del pasado no constituye un ejercicio aislado, sino una herramienta indispensable para interpretar las sociedades actuales, preservar la memoria y enriquecer el debate público.

El Congreso Centroamericano de Historia se celebra cada dos años. La próxima edición tendrá como sede la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, México.


Con su clausura, el XVII Congreso deja nuevas publicaciones, proyectos de investigación, vínculos académicos y conversaciones que continuarán más allá de las jornadas celebradas en San Salvador, confirmando que la historia sigue siendo un espacio vivo de conocimiento, encuentro y construcción regional.

 
 
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